Historia de Lavapiés. Orígenes

Lavapiés

Historia de un origen: Cuando uno pasea por Lavapiés es consciente de que el barrio tiene mucho que contar. Y ya no sólo por su aspecto actual (rincón de encuentro de distintas nacionalidades, vanguardias y reivindicaciones sociales y culturales) sino por su trasfondo. Así que si quieres hacerte el cultureta cuando estés por el barrio tomando unas cañas o dando un paseo, quédate con las curiosidades que te vamos a contar.

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¿Por qué Lavapiés?

Hoy en día todavía no se sabe al 100% el origen de este nombre. Una de las teorías dice que antiguamente en la plaza principal existía una fuente, allá por el siglo XV. Por entonces el barrio estaba habitado principalmente por personas de religión judía, que acudían a la fuente a lavarse las extremidades antes de entrar a la Sinagoga.

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Educación para los más pobres

Las Escuelas Pías se inauguraron en 1729 con el fin de poder impartir clase para todos aquellos niños cuyas familias no tenían dinero para mandarlos a otro tipo de colegios. Hoy estas Escuelas son uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, donde se imparten varios Grados de la UNED y además se puede disfrutar de una de las mejores vistas del barrio desde Gau&Café.

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Leyendas macabras y milagrosas

Entre las calles del barrio se encuentra la Calle de la Cabeza. Sobre el origen de su nombre se cuenta la siguiente historia:  En esta calle vivía un rico sacerdote junto con su criado. Por lo visto, éste, guiado por la avaricia, un día degolló al cura, robó sus riquezas y huyó de Madrid. Unos años después, convertido en caballero, volvió a la ciudad. Se acercó entonces al Rastro a comprar una cabeza de cordero, la cual, de camino a casa, fue dejando un reguero de sangre. Un alguacil se acercó a preguntar qué llevaba y cuando el criado abrió el paquete para mostrarle la cabeza de cordero, encontró en él la del sacerdote. Asustado confesó el crimen. Se cuenta también, que el criado fue condenado a la horca, y que una vez cumplida la sentencia la cabeza del sacerdote volvió a convertirse en la del cordero.